En esta circunstancia se encontraba el cuarto Conde de Sándwich, jugador empedernido de naipes, cuando un día, el camarero de su club social le anunció que su carne estaba servida, a lo que nuestro buen aristócrata respondió rápidamente: “¡Pues que me la traigan entre dos rebanadas de pan!”. Y así, de esta curiosa manera, fue como nació el sabroso sándwich que todos conocemos.

Siguiendo una tradición del cuarto Conde de Sándwich, su creador, acompañado de una trayectoria personal en la venta de productos de primera calidad aunque cambiando el sentido que el Conde le dió al sandwich. Reunimos los mejores productos y los mejores panificados, reafirmando al Conde y agradeciendo su creación, es el motivo de nuestro nombre.